A través de estas palabras, MAKINAS rinde homenaje a Don Fernando Villanueva Callot y Doña Sonia Sued de Villanueva, una dupla irrepetible que construyó mucho más que una empresa: edificó un legado humano, y empresarial protagónico en la construcción del mercado automotriz dominicano y su liderazgo.
Grupo Viamar es la obra más señera de Don Fernando Villanueva Callot, forjada en tiempos en que el mercado automotriz dominicano era apenas un fecundo brote en la mente de los visionarios, en un país que comenzaba a respirar libertades y oportunidades. Pero esa obra no fue el resultado de un solo hombre. A su lado, con discreción firme y vocación inquebrantable, caminó siempre Doña Sonia Sued de Villanueva, su compañera de vida, su sostén emocional y su más lúcida consejera.
Tuvimos el honroso privilegio de contar a ambos como amigos personales. De Don Fernando recibimos, en múltiples encuentros, reflexiones de futuro que lo proyectaron como uno de los protagonistas más influyentes en la historia del sector automotriz nacional, siempre flameando las banderas de la excelencia empresarial. De Doña Sonia, una presencia serena, inteligente y profundamente humana, que entendía que los grandes proyectos se sostienen tanto con visión como con valores.
El legado de Don Fernando Villanueva Callot puede valorarse desde múltiples vertientes. Una de ellas es haber contribuido a esculpir el rostro empresarial dominicano; otra, inseparable, haber construido junto a Doña Sonia una familia unida, cimentada en principios de trabajo, solidaridad y perseverancia. Grupo Viamar es la expresión tangible de ese esfuerzo compartido, consolidada como la empresa líder del mercado automotriz dominicano.
«Dejen huellas firmes a través del camino, sólo así podrán ver los frutos», nos diría Don Fernando en una de las reflexiones más evocadoras que escuchamos de su voz. Y en ese camino, Doña Sonia fue quien muchas veces ayudó a marcar la huella con equilibrio, prudencia y fe.
En más de una ocasión compartimos con él largas conversaciones que hoy permanecen entre las memorias más valiosas de nuestra vida profesional. En una de ellas nos confesaría, con devota convicción:
“Lo único que he hecho es darle gracias a Dios de haberme dado los hijos que tengo y la mujer que tengo, de los cuales me siento muy orgulloso”.
Don Fernando fue un emprendedor excepcional, impulsado por un entusiasmo benevolente y un amor profundo por el trabajo cotidiano. Desde sus inicios en la agropecuaria —donde enfrentó uno de sus primeros grandes reveses tras perder su cosecha junto a su amigo Alejandro E. Grullón— aprendió que las caídas no definen el final, sino el carácter. Esa filosofía, compartida y reforzada en el hogar por Doña Sonia, sería determinante en su vida empresarial.
Pleno de inquietudes, aquel derrotero rural se transformó con el tiempo en una vocación profesional sobre ruedas, dando forma a la empresa de innovaciones constantes que es hoy Grupo Viamar. Su trato cordial, su sentido del humor y su sensibilidad humana encontraron en Doña Sonia un complemento perfecto: ella entendía el pulso humano detrás de cada decisión, de cada colaborador, de cada reto.
“El cambio es el factor clave de la industria, pero el servicio de Grupo Viamar siempre se ha mantenido en alza…”, solía decir Don Fernando. Y ese servicio, esa cultura organizacional, también llevaba el sello de los valores familiares que Doña Sonia defendió con coherencia y ejemplo.
Inspirado por su suegro Don Luis Sued —a quien siempre evocaba con profunda admiración— y por referentes como Don Juan Barletta, Don Fernando abrió las puertas de Viamar hace 60 años con un puñado de colaboradores y una agenda colmada de sueños. Mientras el país avanzaba hacia la democracia, su liderazgo aportó impulso, confianza y visión al incipiente sector automotriz nacional.
La llegada de Ford Motor Company al mercado dominicano es uno de sus hitos más emblemáticos. Convencer al gigante de Detroit no fue una casualidad, sino el resultado de credibilidad, perseverancia y convicción. Lograr el récord de mayor vendedor de Ford fuera de Estados Unidos durante tres años consecutivos (1974, 1975 y 1976) habla de una gestión excepcional, sostenida también por la estabilidad y el respaldo que Doña Sonia aportaba desde el núcleo familiar.
Si hubo un logro que Don Fernando siempre colocó por encima de todos fue su familia. Y al hablar de ella, su referencia a Doña Sonia adquiría un tono casi reverencial:
“Mi mujer ha sido fuera de serie… lo que me habría faltado, Dios se lo dio ella de más, convertida en mi amiga y consejera”.
Doña Sonia no solo fue esposa y madre ejemplar; fue guardiana de los valores que hoy siguen guiando a Grupo Viamar. Junto a sus hijos —Sonia, Fernando Eugenio, Sarah y Oscar— consolidó una herencia donde empresa y familia caminan en la misma dirección, demostrando que la unidad forjada sobre principios es uno de los pilares más sólidos del progreso.
“Ver siempre una oportunidad en cada dificultad” no fue solo una frase, sino una filosofía compartida que explica la vigencia, el prestigio y la solidez de la organización a través del tiempo.
Ante la partida de Doña Sonia Sued de Villanueva, expresamos nuestras más sinceras condolencias y solidaridad a sus hijos Sonia, Fernando Eugenio, Sarah y Oscar, con la certeza de que su ejemplo vive en cada huella firme dejada en el camino.