A los encantos propios de los vehículos autónomos, se le suma la caja negra que tendrían que llevar a bordo, justo como los aviones. ¿Por qué? La principal ventaja del vehículo autónomo según sus desarrolladores es que eliminaría el error humano. Las distracciones al volante están presentes en 9 de cada 10 accidentes. Ahora bien, como siempre ocurre, la tecnología va por delante de la legalidad vigente.
De modo que el carro autónomo choca con el hecho de que el conductor es el máximo responsable a efectos legales cuando el vehículo está en circulación. El avance de los autónomos conlleva un cambio en la legislación que derogue la potestad del conductor al volante. Ya existen modelos que incorporan el control de velocidad de crucero adaptativo con mantenimiento de carril. A través de él, el conductor introduce una velocidad determinada y el vehículo obedece y la mantiene constante; pero además, si el vehículo que le precede va a menos velocidad de la establecida, nuestro carro frena por sí solo. Es más, si soltamos las manos del volante, como reconoce las líneas del carril, mantiene la trayectoria. Si se produjera un percance en ese momento, el culpable seguiría siendo el conductor, a pesar de que el vehículo operaba por sí mismo. De ahí que Mercedes Benz y BMW estén considerando la introducción de una caja negra en los futuros coches autónomos. En ella se registraría todo lo que ocurre en el habitáculo.