Durante décadas, el nombre Flachbau —o Slantnose— ha sido sinónimo de rareza, artesanía y obsesión por la velocidad dentro del universo Porsche. En los años ochenta, el fabricante alemán ofreció una versión espectacular del 911 Turbo 930, con aletas delanteras rediseñadas y faros escamoteables inspirados en el legendario 935, el monstruo que dominó las carreras de resistencia. Entre 1982 y 1989 se produjeron apenas 948 unidades, y aun contando las conversiones posteriores, los Flachbau siguen siendo hoy una de las variantes más escasas y codiciadas del 911.
La curiosidad explotó cuando, en mayo de 2025, Porsche registró las denominaciones “Flachbau” y “Flachbau RS” en la Oficina Europea de Patentes. La comunidad especuló sin descanso. Ahora, la marca revela el motivo: una transformación artesanal y radical sobre un 911 GT2 RS 2018 (991.2) con paquete Weissach, prácticamente nuevo, convertida en un Factory One-Off 2026.
El proyecto tomó casi tres años y reunió a especialistas de Sonderwunsch, Style Porsche, ingenieros de Weissach, Porsche Motorsport y Manthey. Alexander Fabig, vicepresidente de Producto e Individualización, lo resume como un desafío extremo: reinterpretar la imagen del 935 sin tocar la cadena cinemática y manteniendo seguridad, tecnología y homologación. Gracias a un trabajo minucioso de construcción ligera, el Flachbau RS pesa 31.6 kilogramos menos que el GT2 RS Weissach original. Puede parecer poco, pero cuando el punto de partida es uno de los Porsche más optimizados jamás fabricados, cada gramo cuenta.
El diseño estuvo a cargo de Grant Larson, ya retirado, quien también firmó la interpretación moderna del 935 presentada en 2018. Para él, el nuevo Flachbau RS es una recreación fiel del mítico 935 “Moby Dick”, con las aletas delanteras más bajas y una disposición escalonada de faros LED ultradelgados que define su rostro.
La combinación cromática mezcla tradición y modernidad. El tono blanco Grand Prix, desarrollado exclusivamente para este proyecto, convive con zonas en negro mate y fibra de carbono vista. El frontal recupera el elemento en forma de U del 935/78 con decoración Martini, reforzando el vínculo con el Moby Dick original. El color se inspiró en un 911 histórico de la colección de Porsche AG.
La carrocería Flachbau se materializa con aletas delanteras más bajas, salidas de aire con lamas y un contorno que obligó a rediseñar la tapa del depósito, su mecanismo y el paragolpes delantero. Deflectores de Manthey optimizan la aerodinámica. En lugar de los faros redondos, el Flachbau RS incorpora tres módulos LED delgados en niveles superpuestos para luz diurna, cruce y carretera. Los contrastes en negro, carbono y blanco Grand Prix evocan el espíritu del 935/78, mientras que los aerodiscos traseros y las pinzas de freno en negro completan el conjunto.
El splitter delantero, los bajos, el difusor trasero y los aerodiscos de carbono mejoran la eficiencia aerodinámica. El nuevo alerón, con soportes en forma de S inspirados en el 911 GT3 R rennsport, se sitúa unos cinco centímetros más alto y ofrece tres posiciones. En configuración High Downforce, a 340 km/h, genera 554 kilogramos de carga aerodinámica sobre el eje trasero.
El interior es una declaración de purismo. La parte delantera conserva la calidad deportiva del GT2 RS, pero la trasera se vacía por completo para reducir peso. Se eliminan el PCM, el audio y buena parte del aislamiento. El blanco Grand Prix en metal expuesto, la fibra de carbono y un mazo de cables visible refuerzan el carácter de auto de carreras. Los asientos baquet lucen el bordado “Flachbau RS”, y detrás aparece una estilización del trazado de Nordschleife. Una placa dorada con el logotipo Sonderwunsch y la inscripción “Factory One-Off 2026 | Flachbau RS” certifica su exclusividad. Incluso elementos como el triángulo de emergencia y la argolla de remolque se alojan en una caja extraíble.
El proceso de validación fue tan extremo como el auto. Antes de fabricar los componentes, Porsche realizó simulaciones digitales, análisis estructurales del alerón y cálculos aerodinámicos mediante CFD. Luego vinieron las pruebas físicas: ensayos en Hydropulser, cargas estáticas y validación en túneles de luz y viento. Se construyeron tres vehículos de prueba y se sometieron a ensayos en carretera, en el aeródromo de Mendig, en 50 vueltas al Nürburgring-Nordschleife y en pruebas de resistencia en Weissach. En conjunto, equivalen a 150,000 kilómetros de uso real por parte del cliente.
Lars Kern, piloto de pruebas de Porsche, lo resume con precisión: el Flachbau RS es estable, preciso y confiable incluso a velocidades extremas. Justo la confirmación necesaria para validar una carrocería tan radical.
El Flachbau RS no es un homenaje. Es una resurrección. Un Porsche único que recupera el espíritu del 935, lo reinterpreta con ingeniería moderna y demuestra que el programa Sonderwunsch sigue siendo el lugar donde los sueños más extremos toman forma.