Más que un detalle estético, el color de los cálipers identifica el nivel de rendimiento y la tecnología de frenado de los modelos deportivos de la marca japonesa.
Para un verdadero apasionado de Nissan, los pequeños detalles suelen contar grandes historias. Uno de ellos son los cálipers de freno, cuyos colores no fueron elegidos únicamente por motivos estéticos. Desde hace décadas, la marca japonesa utiliza un código visual que permite identificar el nivel de desempeño y la tecnología de frenado instalada en cada vehículo, una tradición que nació con el legendario GT-R y que hoy continúa en modelos como el Nissan Z y el Armada NISMO.
Cada color representa un escalón distinto en la evolución del rendimiento, facilitando que tanto los entusiastas como el público general puedan reconocer de inmediato el carácter deportivo de cada versión.
Los cálipers de color plata son los más comunes dentro de la gama Nissan. Equipan la mayoría de los modelos de producción y están diseñados para ofrecer una frenada segura, progresiva y confiable durante la conducción cotidiana.
Aunque cumplen con altos estándares de seguridad, estos sistemas no están orientados a soportar el nivel de exigencia que demanda una conducción deportiva o el uso frecuente en circuito.
Cuando un Nissan luce cálipers rojos, el mensaje es claro: se trata de una versión con capacidades superiores.
El Nissan Z Performance 2027 incorpora un sistema de frenos Akebono con cálipers de aluminio de cuatro pistones en el eje delantero y dos pistones en el trasero, una mejora considerable respecto al Z Sport, que utiliza pinzas de hierro fundido con dos y un pistón, respectivamente.
Además, el Z Performance aumenta significativamente el tamaño de los discos de freno, alcanzando 14 pulgadas delante y 13.8 pulgadas detrás, una configuración pensada para ofrecer mayor resistencia al esfuerzo durante una conducción más exigente.
El Nissan Armada NISMO 2026 también adopta cálipers rojos, reforzando su imagen deportiva dentro del segmento de los SUV de gran tamaño.
Para 2027, Nissan quiso diferenciar aún más al Z NISMO, incorporando un tono de rojo más intenso y exclusivo.
Sin embargo, el cambio no es únicamente visual. Este modelo recibe discos delanteros de dos piezas fabricados en hierro y aluminio, derivados directamente del legendario Nissan GT-R, además de cálipers con un recubrimiento especial capaz de soportar temperaturas extremadamente elevadas durante sesiones intensas en circuito.
El resultado es un sistema de frenos todavía más capaz, con discos delanteros de 15 pulgadas, preparados para responder al nivel de exigencia propio de la versión más radical del Z.
El color dorado posee un significado especial dentro de la historia deportiva de Nissan. Identifica los vehículos equipados con sistemas de frenos Brembo, una referencia mundial en componentes de alto rendimiento.
Su debut ocurrió en 1999 con el mítico Skyline GT-R R34, convirtiéndose rápidamente en uno de los elementos más reconocibles del modelo. Posteriormente apareció en el 350Z Track Edition y más adelante en toda la generación GT-R R35, donde los cálipers dorados se transformaron en un auténtico símbolo del máximo desempeño de la marca.
El color más exclusivo dentro de la gama Nissan es el amarillo.
Estos cálipers identifican los sistemas de frenos carbono-cerámicos, desarrollados para soportar temperaturas extremas y mantener un rendimiento constante incluso después de múltiples vueltas en circuito, minimizando el fenómeno conocido como fading o pérdida de eficacia por sobrecalentamiento.
Solo unos pocos modelos de producción han recibido este tratamiento, entre ellos el Nissan GT-R NISMO 2020 y el GT-R Track Edition 2020. Además de incorporar materiales de última generación, el acabado amarillo utiliza una pintura especialmente desarrollada para resistir temperaturas superiores a los 1,000 °C, garantizando que conserve su apariencia incluso bajo las condiciones más exigentes.
En Nissan, el color de los cálipers funciona como un auténtico lenguaje de ingeniería. Cada tonalidad refleja el nivel tecnológico del sistema de frenos y el propósito para el que fue concebido el vehículo, desde la conducción diaria hasta el uso intensivo en pista. Es una tradición heredada del GT-R que hoy sigue viva y que permite reconocer, de un solo vistazo, el ADN de rendimiento que distingue a los modelos más deportivos de la marca.